Letanía de la Luz
- Lucia L.M.
- 8 abr
- 3 min de lectura
Actualizado: 4 may
Para ser percibida en la naturaleza y en obras plásticas la luz necesita del contraste, el co-existir con la oscuridad, si carecemos de esa condición se expone al espectador al deslumbramiento: deja de ver y "el vidente se ahoga en el mar primordial de la luz, que al mismo tiempo deja de ser experimentado como claridad"(1)
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En esta pintura existe una luz (no me atrevo a decir "La Luz"), en esta vemos una herida o una abertura, ni yo logro definir si fue ocasionada por la punta de la rama de árbol o o si ya existía y esta rama sólo la busca (como toda rama, todo brote, ¿se han fijado?) La luz se derrama suavemente como por un hilo. La misma luz aviva e ilumina el pecho del pájaro, tradicional símbolo del alma humana. La rama es de madera viva, con hojas verdes y florecimientos. La presencia de la oscuridad circundante nos permite ver las iluminaciones y dar origen a las formas. Sus volúmenes son apreciados por la danza y contorneo entre esas luces y sombras. Lo que todo pintor o dibujante sabe. Desde el principio de la humanidad o de la Historia (de lo que pudimos tener algo de registro), algunos benditos pudieron convertir parte de lo que esa luz deja ver, lo convirtieron en sonido, música, palabras. Algunos lo oyeron dentro de sí, como hilos de Ariadna sonoros y vibrantes en un laberinto. Un hilo sutil y luminoso, siempre entregado por gracia. Hay algo sobre esa luz que el ser humano necesitó "cristalizar" para otros, heredar, la transmisión de esa luz que se convierte en bien, belleza y sabiduría cuando logra reflejarse y estallar en nuestros pechos como el de aquella ave y que nos saca del sufrimiento de la oscuridad. El intento de cristalizar esa luz (digo" intento" pues no se puede hacer eso con algo tan lleno de vida ) fue esbozado- y sólo esbozado pues es inabarcable para nuestra racionalidad y el misterio protege su sacralidad-, en tradición oral, transmisión a través de generaciones y luego con cuñas en arcilla, roca, papiro, pergamino y papel en la medida que avanzábamos en tecnologías. Estos intentos de captar la luz que ilumina y da sentido a la existencia humana se fueron codificando en varios libros sagrados: el Zend Avesta, Gathas, Vedas, Tanaj, Biblia. Y ahí he pecado de literal al representar varias hojas con letras arcanas, todas alimentadas de la misma luz y heridas por la rama que busca más allá de ellas o en todas ellas. Los veo atravesados todos por la misma búsqueda y a todos con fragmentos de una misma luz. No sé quien elaboró la metáfora del vitral para explicar esto, pero me resulta sensata: la misma luz es la que traspasa el vitral, sus rayos se tiñen, inevitablemente, con el color de cada vidrio, algunos haces son más claros, otros más oscuros, la gama puede ser amplia y el conjunto, la variedad de estas luces es bellísima. El misterio del color: la luz quiso teñirse en esta existencia, jugar un poco con los mil colores. Pero eso ya es tema para otro comentario.
Para mi registro añadiré un trocito del mencionado libro de Sloterdij en su capítulo sobre la Luz , se encuentra en la pág.76, tan magistral en su síntesis sobre la luz ,relacionado con su alegoría del sol contenida en el cap.VI, acápite XIX de la República (por si quisiera alguien profundizar la reflexión) :
"...el idealismo óptico hace aquí su jugada decisiva anteponiendo el pensamiento visual a la visión sensible. Helios es para Platón la imagen del Bien que se derrama desde la esfera de las ideas al mundo de los sentidos. De la analogía del sol y de la deidad (Bondad) se hace una jerarquía ontológica con el inteligible principio divino en la cima..." "No en vano la metafísica medieval interpretó el Fiat Lux del Génesis en un sentido platónico, pues hacer la luz y crear el sol son los primeros actos verídicos de Dios"...
¡Gracias por leerme!
(1)El imperativo estético, cap.En la luz, pág.79. Peter Sloterdijk. Akal 2020



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