La Casa del Árbol: Libertad, refugio y juego.
- Lucia L.M.
- 12 jun
- 10 min de lectura

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La Casa del Árbol: Libertad,refugio y juego.
“Hace tiempo que ha ido cuajando en mí
la convicción de que la cultura humana brota
del juego -como juego- y en él se desarrolla”
(Homo Ludens, J.Huizinga pág.7. 1938)
He tenido la buena fortuna de vivir cerca de diminutos bosques durante los últimos 20 años de mi vida. En esos pequeños paraísos verdes pude pasear a mis hijos y enseñarles de árboles, plantas, insectos, piedras y tierras. Estaban estos bosquecitos a solo pasos de casa, pero al internarnos sentíamos que estábamos muy lejos. Ahí observaba la recurrente tendencia a establecer una casa del árbol, es como el sueño dorado de los niños ( también el mío, para ser honestos). Armaron en el transcurso de los años dos o tres. Nada muy elaborado. Y ahí se jugaba sin noción de tiempo, sumergidos en la realidad propia del juego. Me parece recordar que lo más entretenido era el armar la casa o refugio, conseguir elementos para su construcción que la hicieran apta para albergarlos, darles privacidad y, muy importante para ellos, seguridad ante invasores (generalmente otros niños que pueden apoderarse de la casa del árbol). La fase siguiente consistía en proveer de alimentos (galletas) para mantenerse jugando sin tener que regresar a casa a la “hora de la leche”. Yo los observaba, recordaba mis propios juegos de infancia y me maravillaba de la capacidad de sumergirse en una narrativa totalmente paralela a este mundo. Había mucha creatividad, planes, normas, convicción y, sobre todo, mucho disfrute de lo que hacían.
En ese contexto el asunto de la casa del árbol, el juego y lo que genera en el ser humano se convirtió en tema de indagación y con ello en imágenes en mi cabeza que empezaron a configurar la pintura en cuestión y muchas otras que contienen el juego en su misterio. Recordé una canción, no me gustaba tanto el autor/intérprete- Jorge González como solista, no con Los Prisioneros-, pero esa canción en particular me pareció interesante, muy simple pero a la vez compleja por cuánto concepto ofrecía sobre el juego y sobre la vida. La copio para proseguir después con el hilo de esto:
Una Casa en un árbol
(Jorge González, 1993)
Una casa en un árbol
donde tenga mis dibujos
y mis historias,
donde canten los pájaros.
Una casa en un árbol
con escalera de cuerda
y las comidas
que a mí más me gustan.
Oye, es en gran parte a lo que vine.
Oye, no se me puede olvidar.
Una casa en un árbol
con lluvia en septiembre
y un telescopio
para verte a distancia.
Una casa en un árbol
donde no me encuentre nadie
ni a mis dibujos
y duerma mi siesta.
Oye, es en gran parte a lo que vine.
Oye, no se me puede olvidar.
Oye, es en gran parte a lo que vine.
Oye, no se me puede olvidar.
Mi casa en el árbol...Mi casa en el árbol...Mi casa en el árbol...
Esta sencilla canción me llevó a pensar en cosas tan de acá y de allá-quizás más de allá que de acá- como la creencia védica del “Lila” (el Juego Divino); el “Homo Ludens” de J.Huizinga (que leí con deleite el año pasado); la relación arte y juego; el juego del puzle (al que soy o era aficionada); el juego misterioso del laberinto (que me obsesionaba); en la necesidad de refugio y también la libertad encontrados en ese punto que es la casa EN un árbol; el árbol (para (no)variar en mi pintura) y , para colmo , la unión de un puzle y un laberinto, tan frecuentes en mi pintura de esos años (2010-2014, inicié esta pintura entre esos años, sólo ahora la he dado por terminada y me he dado este espacio para escribir estas reflexiones). Además, me encanta la parte del no olvidar a qué hemos venido (“oye, es en gran parte a lo que vine, no se me puede olvidar”, como dice la canción) Y también he pensado en lo terrible (o lo maravilloso): todo juego tiene un final. Con ello se me viene a la cabeza el sonar de la trompeta del Arcángel Gabriel, es como el “game over”, día de las cuentas finales y salida del juego de todos.
Juego. ¿Qué es el juego? Para nuestro biólogo chileno Humberto Maturana hablamos de juego “cada vez que observamos seres humanos u otros animales involucrados en el disfrute de lo que hacen como si su hacer no tuviera ningún propósito externo” (Amor y Juego, fundamentos olvidados de lo Humano, pág.135) y establece que es parte fundamental del desarrollo emocional y vinculación amorosa desde la más temprana infancia, destacando el operar en el presente sin la actitud productiva de nuestra cultura actual.
Por otro lado, una definición de J.Huizinga dice que es la “acción u ocupación libre, que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tiene su fin en sí misma y va acompañada de un sentimiento de tensión y alegría y de la conciencia de “ser de otro modo” en la vida corriente” (Homo Ludens, 1938). Pongamos atención en lo que dice este autor sobre lo fundamental de la libertad y las reglas para formar parte de ese juego. Por más juego que sea, uno recuerda cuando decía a otro “no, eso no se puede hacer” porque seguramente no armonizaba con la narrativa o características del juego que se habían ido generando. Hay un marco, aun en un juego aparentemente infinito, hay bases que se van sentando, y si se “reforman” o mutan se irá actuando según la lógica de su “evolución”. El juego se toma en serio, se necesita compromiso y estar ahí como parte activa (basta pensar en los juegos de mesa con alguien que ya se aburrió y con la actitud de desinterés corta la dinámica del juego). De ahí la exigencia del estar en el presente que menciona Maturana. A priori, uno podría oponer totalmente el juego a la seriedad, pero Huizinga ejemplifica lo de la seriedad del juego en la siguiente gradación:
“El niño juega con una seriedad perfecta y, podemos decirlo con pleno derecho, santa. Pero juega y sabe que juega. El deportista juega también con apasionada seriedad, entregado totalmente y con el coraje del entusiasmo. Pero juega y sabe que juega. El actor se entrega a su representación, al papel que desempeña o juega. Sin embargo, «juega» y sabe que juega. El violinista siente una emoción sagrada, vive un mundo más allá y por encima del habitual y, sin embargo, sabe que está ejecutando o, como se dice en muchos idiomas, «jugando». El carácter lúdico puede ser propio de la acción más sublime (“Homo Ludens”,Huizinga pag.33-34).
Huizinga dedicó un libro completo al tema del juego y se permite un capítulo para las artes y el juego, lo que más me interesaba explorar. Analiza música, teatro y danza como lúdicos, sin embargo, en el caso del arte plástico el autor argumenta que el ingrediente del juego no se presenta en todas las obras en su producción ni en su existencia posterior si no son parte de espectáculos. Plantea, por ejemplo, que en el arte arcaico el arte era parte del mundo sagrado y estaba cargado de fuerza mágica en su uso ritual, o que al representar una deidad ésta estaba llena de valor simbólico. Ve en lo sagrado la presencia del juego definida por el uso de estas expresiones y su aceptación por parte de un colectivo. Pero es un juego sagrado, ahí se ve de forma clara el aspecto “seriedad” del juego.
Hubo largos siglos donde el arte plástico pudo quizás estar fuera de lo lúdico, como Huizinga describe. En el arte anterior al siglo XX primaba más el oficio, lo artesanal y la perfecta ejecución, lo que para él está fuera de juego, claro, pues se concentra mucho en una actividad productiva. Sí, mucha obra era predominantemente técnica pero no puedo dejar de ver lo que va revelando una obra plástica a lo largo de su desarrollo por parte de un artista y que lo va revelando en una suerte de juego de buscar y encontrar, interpretar, adivinar, imaginar, esconder y también juega un poco el espectador cuando una obra ya está concluída. Una pintura, por ejemplo, genera sus “reglas”, trabaja en torno a su propia lógica y arma un mundo gozoso, puede tomar vida en esa totalidad de la imagen, ¿no hay acaso un juego ahí? El arte se puede desarrollar en el juego y también como juego. Observemos el juego muy evidenciado en los collages; los objetos encontrados o ready mades; el cadáver exquisito aplicado a formación de formas; los juegos de palabras y su alternancia con imágenes; entre muchos otros.
Buscando pensamientos más antiguos sobre el juego, me sorprendo al encontrarme con Platón en una obra escrita en su madurez llamado “Las Leyes”, en el que dialoga Clinias y el Ateniense. En el libro VII hay un pasaje en el que refiere al juego. Pero su postulado es diferente al de Huizinga o Maturana, Platón más bien lo percibe como una herramienta pedagógica y moral para niños y niñas (sí, hablaba de niñas y me sorprendió pues tenía el prejuicio de que las niñas y mujeres a los griegos les importaban muy poco, de hecho las mujeres no eran “ciudadanos”, pero ese es tema de otra materia), donde el juego es un espacio revelador de la calidad de un individuo entre muchas otras cosas. Pero la parte más interesante de estos pasajes dedicados al juego es aquella en la que hace un cruce con el concepto del Lila del hinduismo, que esbozaré más tarde. Leamos parte del diálogo contenido en Las Leyes:
“ATENIENSE: El arquitecto, que quiere construir una nave, comienza por trazar el plan de la misma. Me parece que yo hago aquí lo mismo, y que habiéndome propuesto determinar lo que pertenece a cada género de vida, según la naturaleza y las cualidades de las almas, debo ante todo trazar el plan de la obra entera, para ver mejor por qué medios y según qué sistema de costumbres conseguiré conducir con felicidad nuestros ciudadanos a puerto en la navegación de esta vida. En verdad que los negocios humanos no merecen que se tomen por ellos tan grandes cuidados; y sin embargo, hay precisión de tomarlos, lo cual es ciertamente lo más penoso que hay que hacer en este mundo. Pero una vez comenzada la empresa, debemos tenernos por dichosos si conseguimos llevarla a cabo de un modo conveniente. ¡Qué quiero decir con todo esto! Esta pregunta, que me hago a mí mismo, cualquier otro podría quizá hacérmela con razón.
CLINIAS. —Es cierto.
ATENIENSE. —Digo, que es preciso apurarse por lo que merece nuestro anhelo, y no molestarse por lo que es indigno de nuestros cuidados; que Dios por su naturaleza es el objeto más digno de nuestro anhelo; pero que el hombre, como dije antes, no es más que un juguete que ha salido de las manos de Dios, y que esta es, en efecto, la más excelente de sus cualidades; que es preciso, por consiguiente, que todos, hombres y mujeres, se conformen con este destino, y consagren su vida a los más preciosos juegos y se dejen mover por sentimientos completamente opuestos a los que los mueven en la actualidad. (el subrayado lo he añadido yo)
CLINIAS. —¿Cómo?
ATENIENSE. —Se cree hoy que es preciso ocuparse de las cosas serias en vista de las que no lo son; por ejemplo, se tiene la persuasión de que la guerra, que es un negocio serio, debe hacerse en vista de la paz. Sucede todo lo contrario; en la guerra no hay ni puede haber naturalmente diversión ni instrucción dignas de nuestras indagaciones; siendo así que lo más interesante para nosotros es, a mi parecer, pasar en el seno de la paz la mayor parte de nuestra vida y de la manera más virtuosa. Con respecto a las reglas que deben seguirse en el juego de esta vida, y a la elección de las diferentes especies de diversiones, sacrificios, cantos, danzas, que sean más acomodados para hacernos propicios los dioses, ponernos en estado de rechazar al enemigo y salir victoriosos en los combates (el subrayado es mío), y respecto también de lo que debe ser materia de los cantos y de las danzas para procurar este doble efecto, acabamos de trazar modelos y abrir en cierta manera sendas, por donde es preciso marchar en la persuasión de que tuvo razón el poeta cuando dijo: Telémaco, encontrarás tú mismo parte de estas cosas por la fuerza de tu espíritu, y algún dios te sugerirá las demás; porque no creo que hayas recibido la existencia y la educación a pesar de los dioses.”(fragmento contenido en libro VII, Las Leyes, Platón)
Es chocante la palabra “juguete” para referirse al hombre respecto de Dios, pero no debe interpretarse mal, más bien es juguete en cuanto criatura valiosa y cuidada por Él para deleitarnos en la belleza de su creación. Luego, el Ateniense organiza nuestras actividades dejando en prioridad el vivir para Dios y afirmando que los seres humanos debemos vivir nuestra existencia como un juego sagrado dedicado a lo divino, alejándonos de la vanidad de los quehaceres mundanos (orgullo, poder, riquezas), sin por ello dejar de tener oficio, ocupación, responsabilidades. Recordemos que todo juego tiene reglas y seriedad.
Abordando ahora el concepto de “Lila” que mencioné anteriormente, éste está íntimamente relacionado con lo que dijo el ateniense, que tiene el juego divino implícito, este se define en síntesis como sigue:
“ El concepto de Lila afirma que la creación, en lugar de ser un objetivo para lograr algún propósito o meta, es más bien el resultado de la naturaleza "lúdica" y espontánea de lo divino presente en la realidad última que conforma todo. Lila es la actividad creativa y espontánea del de la realidad última y no tiene un propósito específico porque, desde la perspectiva última, todo es perfecto y completo en sí mismo. Como lo divino es perfecto, no podría tener ningún deseo satisfecho o insatisfecho propiamente tal, lo que significa que hay espontaneidad y libertad, en lugar de necesidad como propósito. Detrás del acto del juego de lila la creación no busca una meta externa, sino que llega naturalmente al Ānanda (gozo o felicidad suprema) que "emerge" espontáneamente de la realidad última en autoreflexión; un acto paradójico que a su vez provoca la generación de la ilusión de un "vacío o espacio relativo" donde la ilusión de multiplicidad (dualidad) puede emerger para permitir con ello el despliegue del juego cósmico de Lila. Así el “juego" de Līlā es el "juego" del Uno siendo Muchos como un acto de "autocuriosidad" de plenitud infinita.” (tomado de Wikipedia)
Hace años atrás, cuando por primera vez conocí este concepto de Lila, se me erizó la piel, sentí escalofríos y rabia. Tengo que reconocerlo. Amplifica demasiado el “hágase la luz” pero añade lo cíclico de las creaciones y “descreaciones” y eso me ponía mal. Provenientes de distintas tradiciones, yo me encontraba reñida con ambas cosmogonías y mitos de creación. Sé bien la razón de la ira pero no es materia para de este escrito.
Este juego divino también tiene un final. En una narrativa será la contracción o inhalación de Brahma (como la creación fue su exhalar) y en la otra será el sonido de la trompeta de Gabriel. Y nos vamos de regreso a la Unidad. Y nos hace recordar el Big Bang, que fue el inicio y llegará a un final de expansión para luego iniciar la contracción hasta reducirse a esa partícula única inicial. Game Over.
Los dejo en el acto lúdico de indagar en mi pintura, en el que el libre juego del uso de sus facultades dará paso al placer estético que nace del juego armónico de la imaginación y el entendimiento.
"Sólo cuando la imaginación, en su libertad, despierta el entendimiento y éste, sin concepto pone la imaginación en un juego regular, entonces se comunica la representación, no como pensamiento, sino como sentimiento interior de un estado del espíritu conforme a fin" (Crítica del Juicio estético, I.Kant. página 240)
¡Gracias por leerme!



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